Delega o muere

Ser Freelance no es fácil.

A diario tenemos que pelear con un montón de cosas que no nos habíamos planteado nunca.

El otro día estaba hablando con un buen amigo mío que es Osteópata y me decía:

La verdad es que hace unos años era suficiente con ser bueno en lo tuyo, pero a día de hoy, a parte de la Osteopatía tengo que saber qué es el SEO, si hay novedades en los impuestos y cómo funciona Facebook Ads. Es un drama.

Y la verdad es que tiene toda la razón. Tal como decía mi amigo, hoy hace falta saber mucho más que nuestra profesión, sea cual sea.

Y en esta reflexión, nos dimos cuenta de que sí que hay cosas que realmente se tienen que aprender, o al menos saber cómo funcionan y otras que es mejor que se deleguen.

Gary Vee dice que, cualquiera que sea freelance o emprendedor, es más una agencia de comunicación y marketing, que otra cosa.

Da igual a lo que te dediques, si no te sabes comunicar con los demás… mal.

Cuando una persona decide empezar como Freelance, lo primero que suele ver son gastos por todas partes. Todo vale dinero. Dinero que no tiene, todavía.

Pero tarde o temprano logramos ese primer cliente, ese primer sueldo. Tarde o temprano llega el día en el que ya estamos facturando.

Además, el objetivo de cualquier freelance debería ser escalar. Empezar como autónomo/a y con el tiempo terminar montando una estructura que le permita ganar más dinero, llevar más clientes y básicamente crecer.

Pero esto no es tan fácil cómo parece.

Lo principal es entender, que hay que aprender a delegar.

El coste de oportunidad

Cuando estás haciendo cualquier cosa, solo por el hecho de estar haciendo eso, estás dejando de hacer otras cosas. Es así de sencillo.

Si estás leyendo este post, estás dejando de, por ejemplo, responder a un correo.

Esto, no es necesariamente malo, simplemente el hacer una cosa te impide hacer otras. Cuando controlamos el coste de oportunidad, juega a nuestro favor: “prefiero quedarme trabajando esta tarde, que irme a tomar unas cervezas con mis amigos”.

Pero ojo, es una decisión tomada. El punto está en que debemos controlar el coste de oportunidad.

Si no es así, nos pueden suceder cosas como:

“Me tengo que quedar hasta tarde intentando entender cómo se tienen que presentar los impuestos, en vez de estar con mi familia y además, no tengo muy claro de que lo esté haciendo bien”. En vez de “ya le he mandado todo al gestor”.

¿Por qué hacemos ese tipo de cosas? Por dinero.

Lo habitual es que no queremos pagar a otra persona y preferimos quedarnos con ese importe para nosotros.

Esta manera de hacer cuando empezamos como Freelance es lo más normal, ya que todo son costes y cuanto menos gastemos más seguros nos sentiremos.

Sin embargo, en la medida de lo posible, debemos intentar delegar en buenos profesionales.

Este mismo ejemplo, te puede trasladar una enorme paz mental y tranquilidad pagando tan sólo una cuota de aprox 30-50 euros al mes.

¿Qué precio tiene para ti no pasar por el mal rato de intentar hacerlo tu? A parte del tiempo que te ocupa y que podrías estar dedicando a otras cosas.

Hay que entender que, cuando tenemos que hacer algo que no queremos pero debemos hacerlo, existe una alternativa. Y es, contratar a alguien a quien le gusta, vive de eso y además le hace feliz.

¿Quién hará mejor una campaña de Facebook ads, alguien que no lo ha hecho en su vida y le repatea tener que perder tiempo ahora con esto o… alguien que se dedica a hacer precisamente Facebook Ads?

Es cierto que puede dar apuro el tener que ponerse a pagar. Pero hay que saber cuándo hacerlo y cómo.

Cuándo delegar.

Delegar no es fácil. Se deben mezclar dos elementos cruciales: necesidad de dejar de hacer una cosa determinada y encontrar a alguien que lo haga.

La idea de delegar no se centra en empezar a subcontratarlo todo. Tienes que tener en cuenta que, en el momento en el que subcontratas las cosas, se empiezan a hacer de una manera distinta y por otras personas.

Nuestra recomendación es, que empieces por aquello que básicamente, ni sabes hacer ni quieres aprender a hacer

Si no te gusta, no te interesa y además no pretendes aprender a hacerlo pero…. tiene que hacerse, lo mejor es subcontratar.

Un buen ejemplo es la contabilidad y fiscalidad.

A no ser que quieras dedicarte a ello, o ya lo hagas, la contabilidad y la fiscalidad se mejor delegarlas

Probablemente cerca de donde vives existan opciones, pero si quieres tenerlo todo online te recomiendo Get Quipu que es una gestoría online con muy buenas referencias.

A partir de aquí, todo lo demás probablemente vas a necesitar de profesionales pero… ¿de dónde los saco?

El networking como primer paso

El primer paso para delegar es la confianza. Conocer a alguien, ver que sabe de qué habla y confiar en esa persona. En ese momento, puede llegar a existir una relación comercial.

Pero antes que nada, debemos ponernos a conocer gente. Si no conocemos a nadie, cuando tengamos una necesidad será muy difícil encontrar a alguien que nos pueda ayudar.

Sin embargo, si trabajamos diariamente el networking, vamos a saber a quién recurrir para cada problema e incluso para cada duda o consejo.

Para desarrollar el networking, no hay nada como un coworking. Ahí encontrarás perfiles de todos los estilos, desde diseño, marketing, desarrollo, hasta financieros.

Por otro lado, LinkedIn también te puede ayudar mucho. Tener un perfil optimizado y una estrategia, te puede ayudar a crecer dentro de la red social y conocer más personas.

Tienes que tener en cuenta que el networking suele ir en dos direcciones, nunca se sabe quién va a necesitar de tu ayuda.

Qué tener en cuenta a la hora de delegar

En primer lugar, lo que debes tener en cuenta es, si estás contratando o subcontratando. Esto es fundamental para calcular el ROI en cuanto a nivel económico o coste de oportunidad.

Si vas a necesitar que alguien te lleve las cuentas y los impuestos, estarás contratando. Eso va a precio cerrado y el valor que tiene es no tener que ocuparte tú de esa tarea y de la posibilidad de equivocarte.

Mientras que, si te llega un cliente que necesita una campaña de facebook ads y tu ya no das para más (o simplemente no quieres hacerlo personalmente) subcontratarás esa tarea.

Cuando subcontratas, debes tener en cuenta los impuestos y tu margen de beneficio, ya que existen muchos costes ocultos.

  • Primero deberás valorar el servicio con tu partner: ¿cuánto me cobrarías por hacer tal?
  • Con el precio debes tener en cuenta que hay que añadirle IRPF e IVA y de ahí saldrá un número. Hay quienes dicen que los márgenes debes cuadrarlos en base imponible y otras personas en pago de factura. Únicamente debes tener en cuenta esto para calcular tu margen de beneficio.
  • Tienes que tener súper en cuenta que delegar no es pasarle la pelota a otra persona, probablemente vas a perder mucho tiempo en gestión con cliente y comunicación con la persona que te está realizando esa tarea. Ese tiempo vale dinero y debes tener en cuenta que existe.
  • Debes tener muy claro cómo establecer el flujo entre cliente y colaborador/a, ¿pasará todo por ti? ¿Qué se entregará a final de mes y quién lo hará?
  • Finalmente, tu colaborador/a debe tener claro que está actuando bajo tu marca y por ello debe utilizar tus logos en caso de ser necesario.

Pese a que todo esté funcionando, nunca debes desconectarte del proyecto. Ten en cuenta que, quién dará la cara si pasa lo que sea eres tu, por lo que debes saber muy bien como va y además, tener claro cómo se está haciendo todo.

La mejor manera de delegar es, hacerlo poco a poco. Empieza por los servicios que te quieras quitar de encima y luego, empieza poco a poco a subcontratar. Esto te permitirá escalar y llegar a proyectos más grandes así como facturar más.

Miriam Grinyó
Miriam Grinyó

CMO & Founder

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